Criterio técnico para decidir qué construir, qué comprar y qué no tocar. Para marcas que dependen de su tienda pero no tienen a nadie que responda por la tecnología.
Plataforma, apps, integraciones y desarrollo a medida. Cada decisión con su coste de mantenimiento sobre la mesa, no solo el de construirla.
Revisamos lo que entrega tu desarrollo interno o tu agencia: código, rendimiento, seguridad y documentación.
Inventario de lo que está frágil, qué riesgo tiene y cuándo toca pagarlo. Sin sustos en plena campaña.
Qué se construye cada trimestre y por qué, alineado con el plan de negocio y no con la última app de moda.
Accesos, copias, dependencias y plan de respuesta cuando algo se cae un viernes por la tarde.
Traducimos lo técnico a impacto y coste, para que dirección pueda decidir con criterio.
«Nadie sabe cómo está montado esto», «la agencia dice una cosa y el freelance otra», «cada cambio rompe algo», «hemos crecido y la tienda no aguanta las campañas» o «queremos integrar el ERP y no sabemos por dónde empezar».
Trabajamos sobre Shopify y Shopify Plus, con experiencia en integraciones con ERP, apps a medida, headless y rendimiento.
Si además falta quien dirija el canal a nivel de negocio, el rol complementario es el director de ecommerce externo. Cómo encajan los dos está explicado en cómo trabajamos.
Dos semanas: tema, apps, integraciones, rendimiento, seguridad y procesos de despliegue.
Qué está frágil, qué impacto tendría si falla y qué coste tiene arreglarlo.
Prioridades del trimestre, con estimación y criterio de hecho para cada una.
Sesión semanal con quien desarrolle y revisión de las entregas antes de que lleguen a producción.
Deuda saldada, riesgos abiertos y plan del siguiente trimestre.
Antes de Black Friday o de rebajas hacemos una revisión específica: prueba de carga sobre el escaparate y el checkout, revisión de las integraciones que pueden saturarse, límites de las APIs, caché y colas de pedidos hacia el ERP.
Se congela el despliegue unos días antes. Todo lo que no sea corregir una incidencia espera a después de campaña, porque el riesgo de tocar no compensa la mejora.
Dejamos preparado el plan de contingencia: qué se desactiva si algo va lento, quién avisa a quién, cómo se comunica al cliente final y cómo se recuperan los pedidos que se hayan quedado a medias.
Durante el resto del año, el trabajo es menos vistoso: revisar lo que entra en producción, mantener actualizadas las dependencias, vigilar los errores de las integraciones y que las copias de seguridad existan y se puedan restaurar de verdad.
Esa parte es la que marca la diferencia entre una tienda que crece y una que se pasa el año apagando fuegos. Va de la mano del trabajo de rendimiento y de mantenimiento.
A jornada completa, casi nunca. Pero si facturas por encima del millón y cada campaña depende de que la tienda aguante, sí necesitas a alguien que responda por la tecnología unas horas al mes.
El rol de CTO externo es de criterio y validación. Si hace falta desarrollo, lo hace el equipo de Atlas o el tuyo, y se presupuesta aparte.
Sí. Lo habitual es que ese desarrollador trabaje mejor con un roadmap claro y con alguien que revise su trabajo con criterio.
Entre 12 y 24 horas al mes en la mayoría de casos, más disponibilidad para incidencias críticas.
Antes de campaña hacemos revisión de carga, plan de contingencia y guardia acordada para esos días.
Sí, y también acuerdo de tratamiento de datos si accedemos a datos de clientes.
Una llamada para ver qué tienes montado y dónde está el riesgo. Sin compromiso.